jueves, 30 de marzo de 2017

¿Cuál es la verdadera adoración?

¿Cuál es la adoración o religión verdadera? Dentro de las discusiones más comentadas en foros religiosos, esta es probablemente la cuestión estrella, y siempre que se presenta, invariablemente surgen comentaristas que se posicionan en distintos bandos religiosos, pero todos con un mismo objetivo: demostrar que su denominación practica la verdadera adoración, la única reconocida por Dios.

Para ello, se suelen esgrimir distintos argumentos, como que la adoración verdadera hay que buscarla en la línea de sucesión de Pedro; o consiste en “nacer de nuevo”; o guardar los Diez Mandamientos; o predicar el reino y llevar el nombre de Dios; o hablar en lenguas, etc., etc. Sin embargo, cuando leemos el Nuevo Testamento, en ningún lugar encontramos que criterios de ese tipo definan la adoración verdadera. Lamentablemente, sucede que muchas denominaciones enfatizan aquellas creencias y prácticas que resaltan sus propias peculiaridades religiosas; a la vez que dejan casi en el olvido la clara enseñanza de la palabra de Dios.

Entonces, ¿en qué consiste la adoración verdadera? La respuesta la encontramos sólo en estas palabras de Jesús:

Pero llega la hora, y es el momento actual, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ésos son precisamente los adoradores que el Padre desea. Dios es espíritu; y los que lo adoran, tienen que adorarlo en espíritu y verdad.” (Juan 4:23-24 Biblia Serafín de Ausejo)

Por más que busquemos en la Biblia, no encontramos otro pasaje que explique cómo adoran los verdaderos adoradores. Sin duda, se trata del principal mensaje para determinar cómo quiere Dios que se Le adore. Para empezar notemos lo siguiente:

- Jesús repite enfáticamente que la única adoración que Dios acepta es “en espíritu y en verdad”.

- Al identificar a los verdaderos adoradores como los que adoran “en espíritu y en verdad”, también está significando que cualquier otro tipo de adoración no es verdadera.

- Es de destacar el interés que Dios muestra por los verdaderos adoradores. Son precisamente los adoradores “que el Padre desea”, o “que el Padre busca” (Biblia Nacar Colunga).

Dios desea y busca a Sus verdaderos adoradores. ¿Queremos ser uno de ellos? Si es así, tenemos la apasionante tarea de averiguar qué quiso decir Jesús con adorar “en espíritu y en verdad”. ¿Por dónde podemos empezar? Ante todo, pidamos a Dios en oración que nos ayude a adorarlo “en espíritu y en verdad”. Que este deseo sincero sea un asunto habitual en nuestras oraciones. Pero después hemos de permitir que Dios nos ayude ¿Cómo? Leamos Su palabra en la confianza que Dios nos enseñará. Comencemos por el Nuevo Testamento; y a medida que leamos, pongamos especial atención en todo aquello que nos ayude entender el significado de adorar en espíritu y en verdad.

Si Dios lo permite, es mi intención compartir en este blog lo que vaya averiguando, deseando recibir cualquier comentario que edifique en este propósito.

¡Qué Dios nos encuentre entre sus verdaderos adoradores!








jueves, 16 de marzo de 2017

Por qué recordar el pecado

Al leer las epístolas de Pablo, llama la atención que Pablo no tiene reparos en recordar una y otra vez su etapa como perseguidor de la iglesia de Cristo (Hechos 8.3; 1 Corintios 15.9; Gálatas 1.13 y 1 Timoteo 1.13) ¿Qué le motivaba a recordar repetidamente esos pecados? Conociendo a Pablo, podemos intuir que lo hacía al menos por algunas de estas razones:

Rememorar el sentimiento de indignación por ese pecado, le ayudaba a guardarse del orgullo. Le hacía sentir un profundo agradecimiento por quien tanto le perdonó; lo cual irresistiblemente se traducía en su amor creciente por Cristo, un amor que buscaba formas de expresarlo en su forma de vivir y servir. Finalmente, utilizaba su pecado como testimonio animador para otros (1 Timoteo 1:16) Aunque Pablo sabía muy bien que había sido perdonado, él no quería olvidar su pecado, no porque estuviera obsesionado, sino porque de esa manera perpetuaba en su corazón el gran amor que Cristo sentía por él.

Todos podemos extraer esos beneficios al recordar aquellos pecados que por su naturaleza y gravedad podrían hacernos sentir indignos de ser llamados cristianos. Si hemos tenido sincero arrepentimiento, hemos de estar seguros del perdón de Dios mediante la sangre redentora de Cristo. Pero es bueno que de vez en cuando traigamos nuestro pecado a la memoria. Es la mejor forma de recordar y agradecer en lo profundo de nuestro corazón la gracia de Dios de la que hemos sido objetos. Es una excelente manera de permanecer agradecidos a Cristo, y que esta gratitud genere amor por Él. Un amor que nos mueva a conocerle y obedecerle. Todo esto es posible cuando de manera humilde y sincera recordamos nuestro pecado.






martes, 31 de enero de 2017

La creación revela al Supremo Artista

Miremos este cuadro:

El cuadro es una obra de un prestigioso pintor; su dimensión es de 240 cm. x 120 cm. y su precio actual de subasta es de 140 millones de dólares.

Veamos esta puesta de sol:


Esta imagen recoge un instante natural, donde la luz del sol se une a los elementos del campo produciendo una imagen dinámica de esplendorosa belleza. La imagen original abarca decenas de kilómetros cuadrados y al contemplarla in situ la impresión que nos produce es la de vivir en el interior de una majestuosa obra de arte. ¿Su precio? Gratis. Su Autor nos ofrece una distinta cada día.

Contemplemos esta aurora boreal:



Imaginemos que nos hallamos presentes en el momento de producirse esta aurora boreal. Estaríamos ante un maravilloso espectáculo donde luces de colores danzarían por todo el cielo; y nosotros como espectadores, quedaríamos absorbidos por una mezcla de exaltación y fascinación, a la vez que intimidados ante tal imponente despliegue de belleza mágica. ¿Su precio? Gratis.

Lo anterior sólo son dos ejemplos; llevaría más de una vida considerar cómo Dios ha implantado su variado y exquisito gusto en un sinfín de originales diseños, formas y colores. Esto lo apreciamos en una increíble variedad de animales, insectos, flores e impresionantes y bellos paisajes.



Nada se puede comparar a las maravillosas expresiones artísticas que Dios exhibe en la naturaleza. Algo que quizá nos impida apreciarlo en su justa medida es la abundancia y frecuencia que son presentadas a nuestros ojos ¿Qué pasaría si las puestas de sol sucediesen sólo una vez al año? Probablemente sería un acontecimiento mediático de primer orden. Comparar la creación artística humana con la de Dios nos ilustra bien la diferencia entre precio y valor, y debe enseñarnos a saber valorar lo que es realmente valioso.

Así es, las obras de arte más maravillosas están producidas por Dios y son abundantes y gratuitas. Además, sabemos que el artista transmite en sus obras parte de su personalidad. De modo que, detrás de estas manifestaciones artísticas percibimos muchas de las cualidades de Dios, como: majestuosidad y gloria, perfección, imaginación, armonía, delicadeza, optimismo, etc., etc., etc.

¿Verdad que cuando lo meditamos sentimos admiración reverente hacia el Supremo Artista?



jueves, 19 de enero de 2017

Por qué la tribu de Leví fue especial

En Números 1:2 leemos lo siguiente:
"Tomad el censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas"
Y así es, en los capítulos 1 al 3 de Números leemos como se toma la cuenta de los varones de Israel para diferentes propósitos. Ahora bien, al leer estos capítulos, habremos notado que al hacer el censo de Israel, se excluye a los varones de la tribu de Leví, ya que a éstos se les cuenta aparte. ¿Por qué se les excluye? Es más, ¿a qué se debe que la tribu de Leví tuvieran esa condición especial? La explicación la tenemos empezando en Éxodo 13:1,2. Cuando Jehová estaba sacando a Israel de Egipto les dijo:
"Jehová habló a Moisés, diciendo: Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es"
En efecto, cuando Dios envió la última plaga todos los primogénitos de Egipto fueron muertos, a excepción de los primogénitos de Israel que Jehová salvó. Debido a eso, Dios consideró que estos primogénitos llegaron a ser suyos. Pero hizo un trueque como leemos en Números 3:11-13
"Habló además Jehová a Moisés, diciendo: He aquí, yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los primeros nacidos entre los hijos de Israel; serán, pues, míos los levitas.
Porque mío es todo primogénito; desde el día en que yo hice morir a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para mí a todos los primogénitos en Israel, así de hombres como de animales; míos serán. Yo Jehová"
De manera que esa es la razón por la que Dios tomó a los levitas a su servicio en el tabernáculo y más adelante en el templo.




sábado, 3 de diciembre de 2016

La creación revela la sabiduría de Dios

Además del Poder, otro de los atributos de Dios que están omnipresentes en toda la Creación es Su sabiduría. Basta reflexionar un poco para percibir la Suprema Inteligencia que está detrás de todo lo creado.

Leyes y ciclos de la tierra


La tierra sirve de hogar para todas las criaturas gracias en parte al perfecto equilibro de las leyes que rigen sus ciclos naturales.


Por ejemplo, tenemos la distancia con respecto al Sol. Si estuviéramos más cerca o más lejos del Sol, el incremento de calor o frío harían imposible la vida en nuestro planeta.

Al moverse alrededor del Sol, nuestro planeta guarda una ligera inclinación sobre su eje (25,5 grados). Esta inclinación hace posible las estaciones del año, imprescindible para la recolección de los productos del campo.

Tenemos la atmósfera, un inmenso manto de aire que envuelve la tierra y que, entre otras muchas funciones, nos protege de mayor parte de la radiación solar; de los meteoritos y de las bajísimas temperaturas de la noche.

Tenemos el ciclo del oxígeno. Los seres humanos y los animales tomamos el oxígeno que producen las plantas y lo convertimos en bióxido de carbono. A su vez, las plantas toman el bióxido de carbono y lo convierten en oxígeno. Este intercambio es continuo e imprescindible para la existencia de todos los seres vivos.

Tenemos el ciclo del agua, que al estar en estado líquido se evapora hasta formar nubes; y desde ahí se precipita en forma de lluvia, granizo o nieve.  Esto permite que siempre esté disponible la cantidad suficiente de agua apta para el consumo de todos los seres vivos.

Y así podríamos considerar otras muchas leyes y ciclos que intervienen en la tierra, como la ley gravitatoria, la ley electromagnética, el ciclo del Nitrógeno, del Fósforo, del Azufre, etc.; leyes y ciclos que funcionan armoniosamente para hacer posible la existencia de todos los seres vivos.

El increíble colibrí



Cuando vemos un avión despegar y empezar a volar seguramente nos viene una sensación de asombro junto con la recurrente pregunta: “¿Cómo es posible?”. Como respuesta, un técnico aeronáutico seguramente nos explicaría algunos aspectos fundamentales como la forma de las alas, el fuselaje, alerones, flaps, spoilers, slats, estabilizadores, motopropulsores, tren de aterrizaje, instrumentos de control, y un largo etc. Pero… tras la explicación, seguramente lo único que tendríamos claro es que la fabricación de un avión es algo sumamente complejo y que requiere la labor coordinada de muchos profesionales altamente cualificados.

Ahora cambiemos de tamaño y pensemos en el colibrí. Cuando contemplamos al pequeño colibrí enseguida nos maravilla su ágil y simpático vuelo. Se trata de una avecilla, que con solo 3 gramos de peso puede batir las alas hasta 80 veces por segundo. Es la única ave que puede volar en cualquier dirección ¡incluso hacia atrás! Su dinámica de vuelo es la envidia de cualquier aparato volador hecho por el hombre, ya que puede realizar cambios bruscos de dirección con gran precisión y mantenerse suspendido en el aire sin ninguna dificultad.

Aunque está considerada la más pequeña de todas las aves, el colibrí puede llegar a volar a una velocidad de 100 km. /hora; lo cual le hace el animal más veloz de todos los vertebrados. Es decir, además de poseer el vuelo más espectacular, también tiene todos los records de velocidad. Mucho de esto se debe a su especial metabolismo que convierte el alimento en energía de forma sumamente eficaz. Además, su diminuto corazón late más de 1.200 veces por minuto (el corazón humano unas 70 veces)

Pero el colibrí también nos asombra de otro modo. Con el fin de sobrevivir, algunas especies realizan largos viajes migratorios, llegando a recorrer más de 800 km. por encima del mar. Esta migración es muy sorprendente por su pequeño tamaño; pero sobre todo, porque son criaturas que necesitan un suministro constante de energía. ¿Cómo lo consiguen? Antes de migrar acumulan alrededor de un gramo de grasa, lo cual, y gracias a su alto metabolismo, es suficiente combustible para mantenerse en vuelo por más de 20 horas. ¡Pueden recorrer 800 km. durante 20 horas con solo un gramo de alimento!


Ahora meditemos: Si la planificación de una ciudad o la construcción de un avión es una empresa tan sumamente complicada que requiere la inteligencia coordinada de numerosos arquitectos e ingenieros ¿Cuánta sabiduría ha sido necesaria en la creación de todo lo que hay en la Tierra? Y si simples humanos que construyen grandes edificaciones o complejos aparatos reciben nuestro reconocimiento y admiración ¿Cuánto respeto y reconocimiento merece Quien posee la Suprema Inteligencia capaz de concebir, crear y mantener las leyes y ciclos naturales, así como las incontables formas de vida que llenan nuestro planeta?



martes, 8 de noviembre de 2016

El lago de fuego y la muerte segunda

La expresión “lago de fuego” aparece exclusivamente en el libro de Apocalipsis en seis ocasiones. Para el propósito de este artículo centraremos la atención en conocer lo que el lago de fuego significa para el ser humano:

Y la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda: el lago de fuego. Y el que no se encontraba inscrito en el libro de la vida fue arrojado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:14-15 LBLA)
Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos los mentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.”  (Apocalipsis 21:8 LBLA)

Antes de empezar, conviene notar que al comparar con otras expresiones bíblicas el lago de fuego equivale al Gehena de los evangelios. La diferencia de uso entre ambas expresiones está en el público a quien iba dirigido. Cuando Jesús estuvo en la tierra advirtió sobre el Gehena, un lugar ubicado en Jerusalén y muy conocido por los judíos; lugar que Jesús utilizó para representar la destrucción completa de cuerpo y alma (Mateo 10:28). En cambio, cuando el Señor dio las revelaciones en Apocalipsis (después de la destrucción de Jerusalén), utiliza lago del fuego, un símbolo más apropiado por ser entendido por todos los creyentes, fueran judíos o gentiles. Así, el término Gehena fue dirigido exclusivamente a los judíos, mientras que lago de fuego lo es para la Iglesia universal; pero ambas expresiones significan básicamente lo mismo.

Por otra parte, también conviene recordar que Apocalipsis es un libro muy característico por su abundante simbología, donde en muy pocas ocasiones se acompaña del significado. Así, es de lo más natural que lago de fuego sea la representación de otra cosa ¿Representación de qué? El mismo contexto en dos ocasiones declara que es “la muerte segunda”, pero solo cuando se asocia con el destino de criaturas humanas (Apocalipsis 20:14-15; 21:8). En los demás casos no lo hace, probablemente por tratarse de la bestia, el falso profeta y el diablo (Apocalipsis 19:19-21; 20:10), símbolos o personajes que no experimentan una muerte previa.

¿Qué es la muerte segunda?

La expresión muerte segunda aparece cuatro veces en Apocalipsis. Además de las dos ocasiones donde se le identifica con el lago de fuego, también se menciona cuando se dice que los que venzan en la fe “no sufrirá daño de la muerte segunda” (Apocalipsis 2:11); y al decir que “la segunda muerte no tiene potestad” sobre aquellos “que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20:6).

Para entender mejor la muerte segunda hemos de recordar que la primera muerte es la consecuencia del pecado que todos hemos recibimos del primer hombre, Adán (Romanos 5:12) La primera muerte es temporal; una muerte que a veces se califica como sueño (Juan 11:11-14; Hechos 7:60; 1 Corintios 11:30; 15:6; 1 Tesalonicenses 4:13), y de la que todos despertarán cuando ocurra la resurrección de justos e injustos (Juan 5:28-29; Hechos 24:15; 1 Corintios 15:20-23; Apocalipsis 20:11-15).

Tras esa resurrección general, acontece lo que comúnmente se conoce como el Juicio Final, un juicio donde se decidirá el destino final de cada uno: “los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:29; 2 Pedro 2:9; Romanos 2:5); o como dice el propio Apocalipsis: donde unos serán inscritos en el libro de la vida y los demás son destinados al lago de fuego, es decir, la muerte segunda. (Apocalipsis 20:12-14)

Llegados a este punto, es importante saber que a esta condenación o muerte segunda también se refiere Jesús en otros términos cuando dice: "No tengan miedo de los que pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Más bien tengan miedo de aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en la gehena" (Mateo 10:28 BLPH) Es interesante la distinción que se hace entre la muerte que no afecta al alma y la muerte que sí afecta al alma hasta el punto de destruirla; lo cual revela que hay una muerte definitiva donde no hay posibilidad de retorno.

Por tanto, si la primera muerte (donde desaparece el cuerpo pero se conserva el alma) se caracteriza por la interrupción de pensamientos y sentimientos (Salmos 146:4; Eclesiastés 9:5), en la muerte segunda el alma es destruida (se elimina todo registro de rasgos, características y vivencias particulares que conforman la individualidad de una persona), retornando así a la condición de inexistencia que había antes de su inicio. Por tanto, la muerte segunda es la destrucción del alma, la muerte que conduce a la inexistencia eterna de aquellos que resulten condenados en el día del juicio.

El hecho de que el lago de fuego representa la total destrucción, es reforzado por la declaración de que “la Muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego” (Apocalipsis 20:14) Esto quiere decir que la primera muerte dejará de funcionar. A partir de entonces nadie morirá por el pecado heredado de Adán. Pero esta afirmación también encierra la imposibilidad de que el lago de fuego sea un lugar literal. Hasta donde sabemos, la Muerte y el Hades no son cuerpos combustibles. La conclusión razonable que se desprende es que la Muerte y el Hades sencillamente dejan de existir, al igual que todos aquellos que no estén inscritos en el libro de la vida.





viernes, 21 de octubre de 2016

¿Qué es el Gehena del que habló Jesús?

Con el fin de probar el infierno tradicional, a menudo se citan una serie de versículos referidos a la palabra Gehena; que en otras biblias tradicionalmente ha sido traducida por Infierno. Así, cuando en estos versículos leemos infierno, en realidad se trata del término gehena o gehenna. A continuación se citan estos versículos según la Biblia de Jerusalén, que lo translitera como gehenna; y la Reina Valera, que lo traduce como infierno:
Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego” (Mateo 5:22 BJ3) (“quedará expuesto al infierno de fuego” RVR60)
Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.” (Mateo 5:29-30 BJ3) (“y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” RVR60)

Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehena.” (Mateo 10:28 BJ3; Lucas 12:5) (“temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” RVR60)

Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego.” (Mateo 18:8-9 BJ3; Marcos 9:43, 45, 47) (“que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego” RVR60)
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un solo prosélito, y, luego de hecho, lo hacéis hijo de la gehenna dos veces más que vosotros!” (Mateo 23:15 BNC) (“le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” RVR60)
¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna?” (Mateo 23:33 BJ3) (“¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” RVR60) 
La lengua es también fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos.” (Santiago 3:6 BJ3) (“inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.” RVR60)

Lo primero que hemos de saber es que, Gehena era el nombre utilizado en tiempos de Jesús para referirse al Valle de Hinom (Nehemías 11:30, 2 Reyes 23:10), un valle ubicado al Sur de Jerusalén, y que desde el año 638 a.C. se convirtió en un enorme basurero, donde se quemaba todo tipo de basura, incluidos los cadáveres de animales y criminales ejecutados. A fin de consumir todos los desechos y evitar el hedor, el fuego era mantenido constantemente, incluso con azufre. Nada escapaba de la destrucción del Gehena; incluso los cadáveres que no eran alcanzados por el fuego finalmente eran devorados por los gusanos hasta dejar sólo los huesos.

Con la excepción de la mención en Santiago, en el Nuevo Testamento se habla del Gehena solo a los judíos. Los apóstoles Pedro, Juan y Pablo jamás mencionaron el Gehena en sus escritos.

Cuando Jesús habló del Gehena, quienes les escucharon sabían muy bien a qué se refería, precisamente por estar familiarizados con ese lugar; de modo que cuando escuchaban a Jesús nombrar Gehena, en sus mentes reproducían la imagen de ese vertedero gigante donde todo terminaba destruido por la acción del fuego y los gusanos.

Aquel lugar denominado Gehena que estuvo en activo en tiempos de Jesús, ha dejado de ser un vertedero llameante. Hoy en día podemos ver la ubicación física de ese lugar (dentro del círculo) y comprobar que el fuego que entonces ardía está ahora apagado.


De todo lo anterior podemos extraer estas conclusiones:

1) En esta serie de versículos, la palabra que pronunció Jesús no fue Infierno, sino Gehena, la cual tiene connotaciones distintas.

2) Al hablar de Gehena, Jesús NUNCA se refirió a ninguna región subterránea donde los inicuos son atormentados. Jesús hablaba del basurero de Jerusalén, el lugar donde se quemaban todos los desperdicios.


3) El lugar literal llamado Gehena dejó de existir hace mucho tiempo. Sus llamas se apagaron. Por eso, Jesús no pudo señalar al Gehena como destino literal de los malvados. Por lo tanto, Jesús utilizó ese lugar como una representación.


4) Todo lo que era arrojado al Gehena era materia sin vida. Nunca se echaba a ninguna persona con vida para que fuera quemada. Todos los cuerpos estaban muertos. Por eso, ese lugar nunca podía representar un estado donde la gente vive en medio del fuego.


5) También es muy significativo lo siguiente: Sólo los judíos conocían y podían entender lo que era el Gehena; y por eso, SÓLO a ellos se les habla del Gehena. A los gentiles jamás se les advierte de ser echados al Gehena; y esto hace del todo incompresible que se trate del destino universal de los inicuos.

Mateo 10:28 muestra la función del Gehena

El significado de Gehena solo lo encontramos en las palabras de Mateo 10:28. Ahí Jesús nos dice que hay que temer "a aquel que puede DESTRUIR el alma y el cuerpo en el infierno [o Gehena]" Así que, Jesús habló del Gehena en sentido metafórico para representar LA DESTRUCCIÓN COMPLETA, ya que ese era el efecto visible de todo lo que era arrojado en aquel gran basurero; y así lo entendieron todos los que lo escucharon.

Mateo 10:28 es la clave. Es el único versículo que describe la función de Gehena: destrucción de alma y cuerpo. Todos los demás versículos se limitan a advertir de ser arrojado allí.

Al examinar el resto de versículos salta a la vista su contenido simbólico. Por ejemplo, se habla de un ojo, una mano y un pie que hace tropezar (¿Un ojo hace tropezar y el otro no?) Se aconseja cortar una sola mano, un solo pie, o sacar un solo ojo para no ir al Gehena; se describe a un gusano que no muere (Mateo 5:29-30; 18:8-9; Marcos 9:43, 45, 47) Se dice que al Gehena irá quien llame renegado a alguien (Mateo 5:22), y de hacer a alguien hijo del Gehena (Mateo 23:15) Es evidente que estos pasajes contienen figuras retóricas que no pueden ser tomadas literalmente; pasajes que por sí solos carecen de un claro significado; y por tanto, necesitan una explicación satisfactoria. Lamentablemente, esta condición simbólica ha sido utilizada para construir la doctrina del infierno tradicional. Quienes así lo defienden suponen que ser arrojado “en el infierno de fuego” significa que los que estén allí sufrirán eternamente los tormentos del fuego. Pero ¿Dónde se dice que los que son arrojados allí están vivos en dolor perpetuo? En ningún lugar, solo está en la imaginación de quien lo lee con ideas preconcebidas.

En cambio, en Mateo 10:28 Jesús no introduce elementos simbólicos. Todo el versículo tiene una lectura literal, libre de suposiciones y conjeturas. Sabemos identificar lo que es el cuerpo y lo que es el alma; no hay duda de lo que significa matar el cuerpo; y entendemos perfectamente que DESTRUIR es la acción de eliminar para siempre. Notemos que Jesús diferencia entre la acción de matar por parte del hombre y destruir por parte de Dios. Y esto último es lo que simboliza el Gehena. En el Gehena no se mata a los inicuos, ni se les hace sufrir eternamente; sino que, después de ser juzgados son destruidos absoluta e irrevocablemente (Salmos 37:9).