lunes, 14 de diciembre de 2015

El buen ejemplo de los bereanos

Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos. Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así. Por eso muchos de ellos creyeron, así como también un buen número de griegos, hombres y mujeres de distinción” (Hechos 17:10-12 LBLA) 
Aquí tenemos a unos auténticos buscadores de la verdad de Dios. Observando cómo respondieron a la predicación de Pablo podemos aprender importantes lecciones.

eran más nobles que los de Tesalónica” Los de Berea eran de sentimientos nobles porque reaccionaron con sinceridad de corazón a la predicación de Pablo. No cayeron en prejuicios, ni escucharon con la intención de buscar confrontaciones dialécticas. Lo importante para ellos era conocer y recibir la Verdad de Dios, aunque eso significara cambiar sus creencias.

recibieron la palabra con toda solicitud” Los bereanos recibieron la palabra predicada por Pablo y Silas con toda solicitud; es decir, con la esperanza entusiasta de estar ante alguna información que les ayudara a entender el plan de Dios.

Es de notar que Pablo y Silas eran impopulares entre los judíos. A los cristianos se les calificaba de secta apóstata; pero eso no impidió que los bereanos escucharan con suma atención lo que predicaban. La razón para esta buena disposición la tenemos en parte a una buena costumbre de Pablo: “Como era su costumbre, Pablo entró en la sinagoga y tres sábados seguidos discutió con ellos. Basándose en las Escrituras, les explicaba y demostraba que era necesario que el Mesías padeciera y resucitara” (Hechos 17:2-3)

En efecto, por su constante uso, percibieron que para Pablo la suprema autoridad residía en las Escrituras; y eso les predispuso a escuchar con interés.

escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así” Los bereanos tenían muy claro que sus creencias religiosas debían proceder exclusivamente de la palabra de Dios. Por eso; después de escuchar a Pablo, escudriñaron diariamente las Escrituras, para comprobar si era cierto lo que Pablo decía. Dicho de otro modo, en materia religiosa no aceptaban meras palabras de hombres por muy convincentes que sonaran (¡y Pablo era muy convincente!). La única autoridad que aceptaban era la palabra de Dios, mediante la cual comparaban y confrontaban cualquier nueva enseñanza.

Es digno de notar que para ellos el estudio de las Escrituras no estaba limitado a la asistencia a la sinagoga los sábados; sino que lo hacían diariamente; y dada la escasez de copias de las Escrituras, lo más probable es que lo hicieran en grupo. Por tanto, su estudio no consistía en un vistazo superficial y ocasional, sino que se trataba de una investigación completa y cuidadosa que hacían entre todos.


El comentarista bíblico Matthew Henry describe lo que probablemente era el sistema de estudio que seguían: “acudieron a sus biblias, buscaron los pasajes citados, leyeron el contexto, analizaron el alcance y significado de estos, los compararon con otros pasajes de la Escritura, verificaron que las deducciones de Pablo fueran naturales y genuinas y que sus argumentos fueran convincentes, y entonces actuaron en consecuencia”.


muchos de ellos creyeron” He aquí el resultado de su nobleza de carácter: “muchos de ellos creyeron”. El propósito de escuchar y escudriñar las Escrituras era saber lo que Dios tenía que decirles; tras lo cual, abrazaron la nueva fe, haciéndose obedientes al Cristo.



Sigamos su ejemplo

La primera lección es para los predicadores y maestros. Pablo no se molestó en absoluto que los bereanos comprobaran las Escrituras para confirmar que lo que decía era cierto; todo lo contario, los elogió por su sabio proceder, demostrando con ello, que a Pablo también le movía un noble interés: sólo quería hacer discípulos de Cristo, no discípulos de Pablo. ¿De cuántos predicadores se puede decir que no buscan hacer discípulos suyos, sino de Cristo? Un buen maestro se comporta como un tutor, cuya principal misión es animar y dirigir a los nuevos creyentes a hacerse discípulos directos de Jesús.


El proceder de los bereanos es un excelente ejemplo para todo buscador de la verdad bíblica. Cuando recibimos una nueva enseñanza bíblica, debemos hacerlo “con toda solicitud”; es decir, con presteza y entusiasmo, abriendo nuestra mente y corazón con la esperanza de estar ante una verdad procedente de Dios.

Seamos nobles de carácter al evitar cualquier prejuicio sobre el portador de la enseñanza. Centrémonos en enseñanzas, no en denominaciones. Podría ser que algunas denominaciones impopulares prediquen algunas enseñanzas dignas de ser examinadas.

Escuchemos a quienes tienen costumbre de utilizar la Biblia para demostrar sus convicciones, ¡pero ojo! eso es solo la primera condición. Sobre todo, necesitamos asegurarnos que lo que recibamos tenga una base bíblica bien fundada. Pablo nos aconseja ‘someter todo a prueba’ (1 Tesalonicenses 5:21); Juan nos dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1); y Jesús mismo reprochó a los saduceos ‘que desconocían las Escrituras’ (Marcos 12:24), y encomió a la iglesia de Éfeso por ‘no poder soportar a los malos, y probar a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son’ (Apocalipsis 2:2)

Hoy día es más necesario que nunca seguir estas indicaciones. Si en los tiempos de los apóstoles había que examinar con cuidado cualquier enseñanza ¡Cuánto más 2000 años después, donde vivimos en medio de una gran maraña de doctrinas en clara contradicción unas con otras!

Por eso, pongamos a prueba cualquier enseñanza. Que la Biblia y sólo la Biblia sea nuestra única autoridad religiosa. Intentemos participar en algún grupo donde sus integrantes compartan el mismo interés.


El principal propósito para leer y entender la Biblia no debe ser otro que conocer a Dios y Sus propósitos y conformar nuestra vida para obedecerle y amarle de acuerdo a Su verdad (Juan 4:23-24)

Si después de haber examinado cabalmente una enseñanza y comprobado su apoyo bíblico, percibimos que aún nos resistimos a aceptarla; entonces hemos de ver que estamos ante una prueba de fidelidad a Dios, con lo que hemos de preguntarnos: ¿Deseo continuar con mis propias creencias o quiero entregarme a la voluntad de Dios según lo revela en Su palabra? En tal situación será decisivo rogarle constantemente a Dios que nos ayude a aceptar toda Su voluntad (Mateo 22:37)


<- La llave del entendimiento bíblico
 
 

2 comentarios :

  1. Gracias por la clara explicación sobre los Bereanos.Me esforzaré para alcanzar su sabiduría. Bendiciones.

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