sábado, 10 de junio de 2017

¿Qué dice 1 Corintios 7:27-28 sobre el divorcio?

¿Sugiere 1 Corintios 7:27-28 que cualquier divorciado tiene derecho a casarse de nuevo?
¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.” (1 Corintios 7:27-28)

¿Cuál es el entendimiento correcto de estos versículos? No debe haber ninguna dificultad en entender que la primera pregunta “¿Estás ligado a mujer?” se refiere a si está casado con una mujer; la segunda pregunta “¿Estás libre de mujer?” la hace a quien no está ni ha estado casado; y es a éste que Pablo aconseja que no se case; aunque reconoce a continuación que si se casa, no peca.

Pero hay quien entiende que la segunda pregunta ("¿Estás libre de mujer?") también se puede referir a quien está divorciado; y que la declaración que hace a continuación: “si te casas, no pecas”, le está dando permiso a casarse de nuevo. Vamos a ver cómo esta interpretación es altamente improbable.

En primer lugar, hemos de notar que, esta interpretación contradice de plano la única declaración explícita que hace Pablo en este capítulo sobre si un cristiano divorciado tiene permiso para casarse de nuevo, y que encontramos en los versículos 10 y 11, que dicen: “Para los casados, tengo una orden del Señor, no mía, que manda que la mujer no se separe del marido. Y si tuviera que separarse, que permanezca sin casarse o se reconcilie con su marido. Y que tampoco el marido se divorcie de su mujer”. Aquí Pablo deja claro que el cristiano, en caso de tener que separarse o divorciarse, ha de permanecer sin casarse. Por lo tanto, no es concebible que Pablo contradiga sus mismas palabras.

En segundo lugar, debemos fijarnos en el contexto inmediato. El versículo 25, con la expresión: “En cuanto a las vírgenes” hace ver que Pablo ahora se dirige a los que aún no se han casado. Por lo tanto, hace improbable que los versículos 27 y 28  estén dirigidos a los divorciados.

En tercer lugar, hay una cierta analogía entre los versículos 27 y 28  y el versículo 36, que dice: “Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case.” El versículo 28 dice: “Mas también si te casas, no pecas”. Como el versículo 36 claramente se refiere a personas vírgenes, es lógico pensar que el versículo 28 se refiere también a personas que no han estado casadas.

En cuarto lugar, notemos el contexto inmediato posterior en el mismo versículo 28, que dice: “si la doncella se casa, no peca.” Pablo está dando el mismo consejo, tanto a varón como a la mujer. El hecho de que, cuando se dirige a la mujer, la llame doncella, o virgen, apoya la idea que el varón a quien ha mencionado antes también es soltero o virgen, nunca un divorciado.

En quinto lugar, fijémonos en la razón por la cual Pablo aconseja no casarse: porque “los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.” No tendría sentido que ese consejo fuera dirigido a los divorciados, por la sencilla razón que los divorciados ya conocerían bien que el matrimonio conlleva “aflicción de la carne” Ese consejo sólo tiene sentido a quienes no han experimentado el matrimonio y sus posibles consecuencias.

Y en último lugar, y no menos importante, en los versículos considerados, Pablo hace este reconocimiento previo: “no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer.” Así, se ha de recordar que las opiniones de Pablo siempre están subordinadas a las claras instrucciones que dio el propio Jesús en Mateo 5:32 y 19:9; pero aún tratándose de la opinión personal, se hace evidente que concuerda al completo con los mandamientos del Señor.


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