domingo, 13 de marzo de 2016

La personalidad de Jesús: el testimonio más sublime

Queda un aspecto que atestigua la inspiración divina de la Biblia. No se trata de pruebas arqueológicas, ni de información contrastada históricamente, tampoco de hechos científicos. Es algo que cada cual puede percibir con sólo abrir la Biblia y leer con suficiente reflexión. ¿A qué nos referimos? A la sublime personalidad de Jesús.

En efecto, a medida que leemos su vida y su enseñanza, captamos su especial singularidad y compartimos las siguientes expresiones referidas a Jesús:

“Un personaje tan original, tan completo, tan uniformemente coherente, tan perfecto, tan humano y al mismo tiempo tan superior a toda grandeza humana” (Phillip Schaff)
“una personalidad tan vigorosa y atractiva, con una ética tan sublime y con una visión tan inspiradora de la hermandad humana” (Will Durant)
“¡Qué sublimidad en sus máximas! ¡Qué profunda sabiduría en sus discursos! ¡Qué presencia de mente, qué sutileza, qué idoneidad, en sus respuestas! ¡Qué grande el dominio sobre sus pasiones!” (Jean Jacques Rousseau)
“un joven atractivo que se mueve con libertad entre mujeres de toda clase, entre ellas algunas de mala reputación, sin que se vea en él sentimentalismo, falta de naturalidad ni mojigatería, a la vez que mantiene en todo momento una sencilla integridad de carácter” (Michael Grant)
“Las enseñanzas de un hombre siempre son representativas de su nivel moral y espiritual. Es precisamente en este sentido que Jesús es inimitable” (Risto Santala - El Mesías en el NT a la luz de los escritos rabínicos)

Ciertamente, al conocer y contemplar la vida de Jesús no podemos evitar maravillarnos y sentirnos seducidos por su fascinante personalidad. Pero al mismo tiempo, esta percepción proporciona un especial argumento a favor de la autenticidad de los escritos que hablan de él. Porque lo contrario sería afirmar la posibilidad de que cuatro escritores inventaran ese único personaje a través de cuatro relatos, y de forma tan coherente que pareciera obra de un mismo autor ¡Y eso sí que sería increíble!
“Sería mucho más difícil sostener que varios hombres se habían unido para recopilar este libro, que sostener que un hombre había sido la fuente de su contenido. . . El carácter de los Evangelios es tan perfectamente inimitable, que si hubiera sido invento de hombres, los inventores serían más grandes que el héroe mismo” (Jean Jacques Rousseau)
"¿Quién de entre Sus seguidores, o de entre sus prosélitos, podía inventarse los dichos que se le atribuyen a Jesús, o imaginarse la vida y el carácter que se revelan en los Evangelios? Ciertamente no los pescadores de Galilea" (John Stuart Mill)
“Un personaje [como Jesús], no puede ser ni un fraude ni una ficción. [...] Se requeriría más de un Jesús para inventar a Jesús” (Phillip Schaff)
“El que unos cuantos hombres sencillos hubieran inventado en una sola generación tan poderosa y atractiva personalidad [la de Jesús] sería un milagro mucho más increíble que cualquiera de los que se han anotado en los Evangelios” (Will Durant)
“Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la presencia real de Jesús. Su personalidad vibra en cada palabra. No es posible crear un mito con esa vida” (Albert Einstein)

Sí, al reflexionar en la personalidad de Jesús, se percibe un hecho histórico incuestionable: su vida, sus enseñanzas, sus milagros, su muerte y resurrección ocurrieron realmente tal y como relata la Biblia; siendo un testimonio sublime de la autoría de Dios.


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1 comentario :

  1. muy cierto todo lo antes señalado, el es fue y sera unico en todo en su tiempo y en el nuestro y lo seguira siendo en realidad dificil seria para aquel tiempo inventar un hombre anecdotas como las de el a el sea toda gloria y alabanza

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