martes, 18 de julio de 2017

¿Permite 1 Corintios 7:15 casarse de nuevo?

Algunos apuntan a 1 Corintios 7:15 para decir que los cristianos pueden divorciarse y casarse de nuevo en el caso de que su actual cónyuge sea incrédulo y este tome la iniciativa de separarse. Pero ¿Es correcta esa interpretación? ¿Qué mensaje transmite el versículo y su contexto?

"10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;
11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.
12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.
13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.
14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.
15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.
16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?" (1 Corintios 7:10-16)
Aunque no se dice, es posible que los versículos 10 y 11 estén dirigidos a los matrimonios donde ambos son cristianos; pero aún siendo así, en modo alguno significa que los principios generales que contienen las palabras de Jesús en estos versículos no apliquen también a los matrimonios mixtos. Analicemos y comparemos el mandato del Señor (10-11) con lo que dice Pablo (12-16)

El Señor manda a los casados que no se separen de sus cónyuges, pero si aún así se separan se han de quedar sin casar (10-11). Pablo dice (no el Señor) a los cristianos que tienen cónyuges incrédulos que no lo abandonen (12-13), pero si el cónyuge incrédulo decide separarse, entonces quedan libres de sus responsabilidades matrimoniales y entran en una estado de mayor paz (15). Podemos pensar que Pablo habla bajo inspiración en lo que dice en todo este capítulo, pero si él mismo diferencia entre el mandato del Señor de lo que a continuación él opina, debemos entender que reconoce más autoridad a las palabras que el Señor le ha revelado, que a su propia opinión.

1.- En los versículos 10 al 16, el objetivo que persigue tanto el mandamiento Señor como la opinión de Pablo es la no separación de los cónyuges, describiendo los beneficios que ello comporta (14 y 16). Utilizar este pasaje para buscar un motivo para divorciarse y casarse de nuevo es justamente hacer lo contrario para lo cual se escribió.

2.- Justo entre los versículos 14 y 16 que describen los beneficios para no separarse del cónyuge incrédulo, está el versículo 15, que dice: “si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios” ¿Enseña este versículo que el cónyuge creyente está libre para casarse de nuevo? NO. Sólo dice que si el cónyuge incrédulo se separa el cónyuge creyente, este debe aceptar la separación. Que el cónyuge creyente acepte la separación de ningún modo significa que tiene libertad para casarse de nuevo, como muy bien se ejemplariza en las palabras del Señor del vers. 11 donde con la expresión “si se separa, quédese sin casar”, queda manifiesto que bajo el punto de vista de Dios la separación matrimonial no conlleva la libertad para casarse de nuevo.

3.- En los versículos 12 al 16 Pablo argumenta a favor de salvaguardar el matrimonio, no a romperlo. Sólo cuando el cónyuge incrédulo decide separarse, entonces el cónyuge creyente debe aceptar la separación y dejar de luchar por conservar el matrimonio ¿Con qué propósito? ¿Para casarse de nuevo? NO, sino para dejar de estar sujeto a la servidumbre que conlleva el matrimonio, alcanzando un estado de mayor paz. La misma razón que Pablo apunta va en contra de la idea de permitir un nuevo matrimonio ¿Cómo el cónyuge creyente va a experimentar esa paz si después decide sujetarse a la servidumbre de un nuevo matrimonio? Es evidente que Pablo no pensó en conceder al creyente la libertad para casarse de nuevo; primero, porque no lo dice, y segundo porque esa idea iría precisamente en contra de lo que sí dice; que es, estar libre de las responsabilidades del matrimonio.

4.- Si Pablo hubiera tenido la intención de declarar una nueva excepción para divorciarse y casarse de nuevo lo hubiera dicho con total claridad. Sería inverosímil que un aspecto tan importante lo dejara a la interpretación personal de cada uno; sobre todo, cuando se tiene en cuenta que en el versículo 39 dice: “La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero SI SU MARIDO MURIERE, LIBRE ES PARA CASARSE”. Aquí está la única condición que Pablo menciona para casarse de nuevo. Se trata necesariamente de una declaración explícita que no deja lugar a dudas, algo de lo que carece por completo la interpretación que se hace del versículo 15 en el sentido de apoyar las segundas nupcias.

5.- Con el fin de explicar por qué en los evangelios Jesús no mencionó la separación del cónyuge incrédulo como causa de divorcio, se intenta razonar que Jesús solo se dirigió a los judíos, y no había necesidad de emitir nuevos mandamientos a pueblos con costumbres distintas a la que tenían los judíos. Pero ese razonamiento se desmota por completo al observar que Jesús SÍ QUE INTERVIENE activamente en instruir a TODA LA IGLESIA, como se demuestra en los versículos 10 y 11, donde a través de Pablo da mandamiento a todos los cristianos, tanto judíos como gentiles, que en caso de separarse se queden sin casar. Por lo tanto, si Jesús señaló la fornicación como única causa de divorcio (Mateo 5:32; 19:9) se debe precisamente a que esa es la ÚNICA causa de divorcio cristiano que él ha establecido para sus seguidores.



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