sábado, 13 de febrero de 2016

Ubicación y forma de la Tierra

El está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar” (Isaías 40:22)
Imaginemos que vivimos hace más de 2500 años. Si nos hubieran preguntado por la forma de la tierra, ¿Qué hubiéramos respondido? No es necesario que demos la respuesta, ya que seguramente coincidiría con lo que pensaba la gente de la antigüedad. 

Antiguamente, la mayoría de los astrónomos y prácticamente toda la gente común pensaban que la Tierra era plana; incluso muchos pueblos la concebían como cuadrada. Las excepciones a esa creencia empezaron a surgir en el siglo VI a. C. en la India y más tarde en Grecia; pero antes de eso, todos suponían que la Tierra era plana, como a simple vista parece ser. Tuvo que llegar el siglo XX para que, desde el espacio sideral se pudiera probar científicamente la forma circular de la tierra.



Sin embargo, en el siglo VIII a. C., el escritor bíblico Isaías se refirió a la Tierra como un “círculo” o “esfera” ¿Cómo sabía Isaías, un hombre sin conocimientos científicos, la forma real de la Tierra? ¿Por sus propios conocimientos, o por revelación divina?

 NOTA: La palabra hebrea traducida en este versículo por “círculo” es khug. Aunque hay cierta controversia, parece que en este versículo khug también se puede traducir por “esfera” (A Concordance of the Hebrew and Chaldee Scriptures, por Benjamin Davidson) Teniendo en cuenta el concepto de suspensión que se destaca Job 26:7, se entiende mejor que el Señor esté entronizado por encima de la tierra con su horizonte circular. Por otro lado, el concepto de círculo no descarta en absoluto la idea de esfericidad, al contrario. Sólo basta pensar en la visión que tenemos de la luna llena: no apreciamos su forma esférica, sino tan sólo un círculo luminoso. Del mismo modo, aunque desde el exterior se aprecia como un simple círculo, la forma de la tierra es esférica.

 
La ubicación de la Tierra 

Dios extendió el cielo sobre el vacío y colgó la tierra sobre la nada” (Job 26:7, Dios Habla Hoy)
Hace unos 3.000 años, la Biblia hizo esta declaración revelando un hecho científico que mucho tiempo después se mantuvo escondido: la tierra está suspendida en el espacio colgando o suspendida de algo. La ciencia afirma que lo que hace que la Tierra permanezca “sobre nada” es la interacción de la gravedad y la fuerza centrífuga que sobre todo se produce al girar la Tierra alrededor del Sol y sobre sí misma. De estas fuerzas gravitacionales invisibles es de donde está colgada o suspendida la tierra. Tal descubrimiento científico fue publicado por Isaac Newton en 1687, casi tres mil años después de registrarse la declaración bíblica.

Si hubiéramos vivido en los tiempos de Job y nos hubieran preguntado sobre lo que sostiene la tierra ¿qué hubiéramos respondido? Quizá hubiéramos creído que la tierra estaría apoyaba sobre cuatro elefantes y éstos a su vez sobre una tortuga gigante (creencia hindú); o que la tierra descansa sobre la espalda de una gran tortuga (creencia china); o sobre la espalda de un gran cocodrilo (creencia maya); o está flotando en el océano (creencia mesopotámica); o es sostenida por columnas que a su vez descansan sobre los hombros del personaje mitológico Atlas (creencia griega)




Se puede alegar que el científico griego Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.) teorizó que la Tierra era esférica; en cambio no pudo concebir que estuviera suspendida en el espacio. Su teoría añadía que todos los astros estaban sujetos a unas esferas sólidas invisibles, y que el movimiento de las esferas producía el desplazamiento de los astros, siendo la Tierra el único astro inmóvil que estaba en el centro. Las ideas de Aristóteles tuvieron una gran influencia en los círculos científicos posteriores; tanto es así que, cuando Isaac Newton demostró que los planetas estaban suspendidos en el vacío, a muchos científicos se les hizo muy difícil aceptar ese hecho. Sin embargo, la Biblia hizo esta declaración que la comunidad científica ha tardado casi tres mil años en probar y aceptar: la Tierra está suspendida en el espacio.



Después de varios milenios, la humanidad sabe que la tierra es esférica y no está apoyada sobre nada. Pero ha sido necesario disponer de satélites para probar sin ninguna duda estas realidades ya declaradas en la Biblia. Pero fijémonos que, incluso hoy, se trata de conceptos que no son de natural comprensión. Basta que hagamos un breve ejercicio de imaginación para darnos cuenta que, de no ser por los estudios adquiridos, y si sólo tuviéramos que guiarnos por el sentido común, sería muy poco probable que llegáramos a la conclusión verdadera: ¿Habríamos entendido por nosotros mismos que la tierra no se apoya sobre nada? Difícilmente.
 

Esto es lo que dice la Biblia sobre la disposición de la tierra; pero no menos importante es lo que no dice. Si la Biblia fuera un libro de autoría humana, al hablar de la tierra, hubiera expuesto las creencias que en aquellos tiempos estaban muy difundidas. Pero en ninguna de sus páginas encontramos ese tipo de declaraciones.

Por lo tanto, podemos concluir que el conocimiento tan adelantado que tiene la Biblia con respecto a la ciencia humana, junto con la ausencia de ideas y conceptos equivocados tan comunes en aquellas épocas,  es una innegable evidencia de que el Autor de la Biblia es el mismo que ha creado el universo.
 
 
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BIBLIOGRAFÍA
Enciclopedia Encarta
 
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